lunes, 29 de octubre de 2012

Gutiérrez Mellado y sus extraños amigos en el Madrid republicano (Parte II)

Manuel Gutiérrez Mellado
Como ya hemos contado en el capítulo anterior, Gutiérrez Mellado fue trasladado a la Dirección General de Seguridad por unos milicianos de Villaviciosa de Odón. Recordemos que había llegado hasta esa localidad madrileña escapando de la toma de Campamento por las fuerzas gubernamentales a las pocas horas de fracasar la sublevación. Había escapado a Villaviciosa en compañía de otros militares: los tenientes García Benítez (hermanos), los capitanes Ávila Contreras y Marcelino Díaz Sánchez y el soldado falangista Olivares. En este pueblo, Manuel tenía algunos familiares (había veraneado allí desde niño) a los que pidió ayuda nada más llegar. Mientras él se dirigía a casa de su primo, el resto de sus compañeros de fuga se quedaron en una casa abandonada. Terminada la guerra, Gutiérrez Mellado contó que se había quedado dormido en casa de su primo y que al despertarse fue a buscar a sus compañeros de fuga y se enteró de que habían sido detenidos y trasladados a Madrid. Su familia le convenció de que hablara con el alcalde de Villaviciosa, que era del Frente Popular, pero a juicio de Manuel “muy buena persona” y entre ambos acordaron que se entregaría a las autoridades madrileñas. Antes, alcalde y militar habían preparado una coartada; harían creer a las autoridades que a Gutiérrez Mellado le había sorprendido la sublevación en Villaviciosa y que no había participado de ninguna manera en el alzamiento del Regimiento de Artillería a Caballo.

Declaración firmada por G. Mellado ante el juez (ver su firma)
El traslado del teniente a Madrid se realizó con una fuerte escolta. El alcalde de Villaviciosa, amigo de la familia de Manuel, ordenó a sus mejores hombres que le dieran escolta hasta llegar a Madrid, ya que las carreteras y caminos de acceso a Madrid estaban en manos de incontrolados de la CNT. Antes de pasar a disposición judicial fue trasladado a la cárcel de San Antón hasta que fue juzgado por dos tribunales diferentes. Allí coincidió con todos sus compañeros de fuga. A todos ellos salvo a los hermanos García Benítez les estaban juzgando como responsables del alzamiento en el regimiento de caballería. A Manuel no le incluyeron en aquel sumario. En un primer momento, las autoridades judiciales se habían creído su coartada o más bien habían querido creérsela. De hecho estoy convencido de que tras ser detenidos por los milicianos de Villaviciosa y trasladados a Madrid, el resto de compañeros de fuga de Manuel dijeron a la policía que se habían desplazado hasta este pueblo en compañía de Gutiérrez Mellado.

 En San Antón, cárcel ubicada en la actual calle Farmacia de Madrid, quedó recluido en la segunda galería de la primera planta llamada ‘el transatlántico’ por su gran envergadura. A medida que se acercaban las tropas de Franco a Madrid, el Gobierno republicano invitó a los oficiales encarcelados a luchar contra la rebelión. No fue el caso de Manuel. A él no le ofrecieron esa posibilidad. Sí que lo hicieron a dos de sus compañeros de fuga en Villaviciosa, los tenientes García Benítez que se negaron categóricamente. Uno de ellos llegó a decir en público: “solo irá al frente para combatir con los míos”. Este descaro les saldría muy caro. Un miliciano tomó nota de los oficiales que se habían negado a combatir a favor de la República y semanas más tarde serían ejecutados en Paracuellos.  El 22 de agosto, quince días después de su detención, pasó a disposición judicial por orden Ricardo Calderón Serrano, magistrado del Tribunal Supremo y Secretario General de los Tribunales Populares de Madrid. El fiscal que estudió su caso fue Gregorio Peces – Barba (Padre de  Peces Barba, del impulsor de la Constitución), una de las personas de confianza de Melchor Rodríguez, más conocido por el Ángel Rojo (el anarquista que al frente de la Dirección General de Prisiones salvó muchas vidas).
Confirmación de la pena de muerte de
Marcelino Sánchez, compañero de
Gutiérrez Mellado
Durante los meses de noviembre y diciembre de 1936, nuestro protagonista sufrió enormemente los males de la guerra. Su amigo y compañero de fuga Marcelino Díaz Sánchez había sido condenado a muerte por participar activamente en la sublevación de Campamento. Además, los hermanos García Benítez y el capitán Ávila Contreras habían sido ejecutados, sin juicio previo, en Paracuellos del Jarama. Los únicos que habían sobrevivido de la expedición de Villaviciosa habían sido Gutiérrez Mellado y el soldado Alfonso Olivares.  A partir de enero de 1937, la situación en San Antón cambió por completo. Se hizo cargo de la cárcel Celedonio Pérez Bernardo, hombre cercano a Melchor Rodríguez, que humanizó la vida de los presos. Manuel entabló mucha relación con Celedonio durante las semanas siguientes. Un funcionario de prisiones llegó a decir de la cárcel de San Antón que:

“Aquello dejó de ser una cárcel para convertirse en una especie de embajada u oficina de la Quinta Columna. Todo en cuanto al aspecto moral porque las cosas en lo material iban de mal en peor. La comida era cada día más escasa: el pan llegó a reducirse a un cuarto de chusco por persona al día”.
Pero volvamos de nuevo a la historia en sí de Gutiérrez Mellado. Los dos juzgados que tenían que decidir la sentencia de Gutiérrez Mellado le juzgaron por “desafección al régimen” y no por “rebelión militar”.  ¿Cómo era posible que un oficial del Regimiento de Infantería a Caballo que se había sublevado en Carabanchel no fuera juzgado por “rebelión militar” como sucedía con el resto de sus compañeros. Todo apunta a que los jueces habían aceptado la versión de Manuel de que el día del alzamiento se encontraba enfermo en Villaviciosa y no en Campamento. Sin embargo, me hago la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que ninguno de los 40 implicados en la sublevación del regimiento de artillería a caballo implicara a Gutiérrez Mellado en la sublevación? Es imposible. Su nombre tuvo que aparecer seguro como parte activa del alzamiento.  Desde mi punto de vista, y es una opinión personal, al famoso militar le salvaron la vida sus influencias ya varias personas de izquierdas le apoyaron durante el juicio.
Citamos la declaración literal de Gutiérrez Mellado ante los jueces en febrero de 1937:



El 18 de julio se encontraba de baja por enfermedad en Villaviciosa de Odón  y con permiso. No pudo venir a Madrid a presentarse a sus superiores hasta el día 7 de agosto. Acudió a Madrid acompañado por milicianos de Villaviciosa. Después de llegar al Ministerio y tras esperar un gran rato, le comunicaron que estaba detenido confiriéndome a la Dirección General de Seguridad y posteriormente a esta cárcel de San Antón. Ignora el motivo de su detención ya que el declarante es afecto al régimen y nunca ha intervenido en política. Requerido para que presente pruebas exculpatorias dice que se reserva du derecho a presentarlas


A partir del 13 de febrero de 1937 empezaron a declarar en los juzgados, diferentes personas de izquierdas que buscaban la libertad de Gutiérrez Mellado. Una de ellas era Federico Orihuela Garrero, empleado de profesión y afiliado a la UGT desde el 1 de octubre de 1936. En su declaración afirma:


Conoce al denunciado “desde que este era un niño al quedar huérfano por la muerte de su padre. Manuel hizo la carrera a fuerza de trabajos y sacrificios con su esfuerzo personal. Nunca ha tenido ninguna actividad política ni tendencias en contra del régimen, por lo que le considera afecto al mismo. Sabe que cuando estalló el movimiento se hallaba en su pueblo, próximo a Madrid disfrutando de permiso


Como se puede comprobar, Federico mintió a los tribunales, con lo que eso significaba al asegurar que el 18 de julio Gutiérrez Mellado se encontraba en Villaviciosa. Si los propios tribunales, que sabían a ciencia cierta que nuestro protagonista estuvo en el alzamiento de Carabanchel, ¿Por qué no detuvieron al empleado de la UGT por encubrir la realidad? .  Ahora nos hacemos otra pregunta: ¿Quién era realmente Federico Orihuela Garrero? Se trataba del empleado del arquitecto Luis Calleja, familiar de Gutiérrez Mellado y una de las personas que más hizo por él durante la guerra. Calleja conocía muy bien a Melchor Rodríguez al coincidir con él en la Modelo en 1935. Los dos habían entablado una gran amistad, el arquitecto por encontrarse preso tras el derrumbe de un edificio y el anarquista por encontrarse trabajando en esa prisión. Gracias a Calleja, Melchor Rodríguez medió en el juicio contra Gutiérrez Mellado y amañaron el juicio tanto con el presidente del tribunal como con el fiscal.

Antonio Aizcorbí Zubiría, de 64 años, afiliado a la UGT desde 1935, también declaró a favor de Gutiérrez Mellado. También sabemos que Antonio era empleado o lo había sido de la familia Calleja:



Le conoce desde hace muchos años de ir a la imprenta Calleja donde trabaja el declarante. Siempre fue muy prudente en el trato no habiendo hablado de política, desconociendo, por lo tanto, su filiación aunque creyendo que es afecto al régimen


Después de esta declaración, el fiscal solicitó la suspensión del juicio para solicitar que declarara el Comité del Frente Popular de Villaviciosa de Odón para que informara de las actividades del teniente Manuel en dicho municipio y si en realidad estuvo enfermo entre el 19 de julio y el 7 de agosto.  Pese a la solicitud del fiscal, el tribunal no consideró oportuna la comparecencia de los milicianos de Villaviciosa ni siquiera un parte médico. El presidente del tribunal, amigo de Melchor Rodríguez,  aceptó la versión de Gutiérrez Mellado absolviéndole. Sin embargo, no quedó en libertad inmediatamente. La burocracia en tiempos de guerra era demasiado lenta. En marzo de 1937, pese a la absolución judicial, Manuel seguía preso en San Antón.  Muy nervioso, Luis Calleja se dirigió a la Junta de Defensa de Madrid para denunciar la situación que vivía Gutiérrez Mellado: había sido absuelto pero seguía preso en la cárcel. Un militar cercano a Miaja informó al arquitecto que “eso no podía ser. Gutiérrez Mellado aparecía en una lista de fallecidos en la sublevación de Campamento”. Al insistir en que estaba vivo y preso en la cárcel de San Antón, la Junta de Defensa pidió a Calleja que fuera al día siguiente. Y eso hizo. En la Junta de Defensa le dijeron que tras consultar el expediente de su antiguo regimiento, el teniente Gutiérrez Mellado aparecía denunciado como “fascista peligroso y promotor de la rebelión de Campamento, por lo que agradecían mucho la ayuda prestada para localizarlo.
Con este documento le concedieron la libertad
a Manuel Gutiérrez Mellado
Afortunadamente, antes de que las autoridades de la Junta de Defensa de Madrid hicieran acto de presencia en San Antón, Manuel había sido puesto en libertad. La misma tarde del 7 de marzo de 1937, la policía de Madrid tenía una orden de detención por lo que se tuvo que ocultar en varios domicilios de amigos. Por medio de un conocido quintacolumnista, Gutiérrez Mellado logró refugiarse en la embajada de Panamá, situada en la calle Goya número 83 hasta que fue evacuado clandestinamente de Madrid por medio de la organización Antonio. Fernando Puell de la Villa, su biógrafo, afirma que Manuel salió de la capital en febrero de 1938, sin embargo, tras consultar varios archivos militares y declaraciones de evadidos, un servidor puede afirmar que la evacuación se tuvo que realizar durante el otoño de 1937.

¿Cómo fue la evacuación de Gutiérrez Mellado? Por medio de la organización Antonio, una organización que se dedicaba a evacuar, sobre todo, a militares de aviación y artillería por medio de la ruta del Tajo.  En una pequeña barca, nuestro hombre atravesó el río en plena noche hasta llegar a zona nacionalista. El lugar indicado para pasarse a la otra zona era los alrededores del municipio de la Puebla de Montalbán.
Ya en la otra zona, Gutiérrez Mellado entró en contacto con el Servicio de Información y Policía Militar franquista en el Frente del Centro cuyo jefe era Bonel Huici quién le ordenó regresar a Madrid para reconstruir la organización Antonio, que había sido desarticulada por la policía. De regreso a Madrid, Gutiérrez Mellado tenía la orden de relacionarse con Antonio Garijo, militar de reconocido prestigio y jefe de operaciones del Ejército del Centro republicano que quería colaborar con los sublevados al ser consciente de que la guerra estaba perdida.  Hasta el final de la contienda, Garijo facilitó datos de gran valor a Gutiérrez Mellado  le ayudó a preparar la fuga de varios oficiales que estaban escondidos en embajadas. Durante los últimos días de la guerra civil, Garijo fue uno de los hombres claves del ejército republicano al establecer contactos con Franco para la capitulación de Madrid.

Hasta el final de la guerra, Gutiérrez Mellado atravesaba el frente de batalla moviéndose como Pedro por su casa de un lado a otro de las dos Españas. Terminada la contienda el 7 de diciembre de 1939, La Auditoría de Guerra le declaró “sin responsabilidad” en el sumario contra él y antes de llegar a 1940 ascendió por antigüedad a capitán.
Una vez terminada la guerra, nuestro protagonista continuó trabajando para el SIPM. Las funciones del Servicio de Información y Policía Militar, se centraron desde entonces en perseguir a los sospechosos de colaborar o haber colaborado con las instituciones republicanas. A Gutiérrez Mellado le encomendaron hacerse con el control del barrio de Buenavista (hoy por hoy Salamanca). En verano de 1939, el ya capitán Gutiérrez ocupó el cargo de responsable de la Sección Contraguerrillas (con sede en el número 66 de la calle Núñez de Balboa) dedicándose a perseguir a los guerrilleros insurgentes que se enfrentaban a las autoridades franquistas en los montes.

Gutiérrez Mellado fue el encargado de investigar la muerte del Comandante de la Guardia Civil Isaac  Gabaldón Irurzún (destinado en la jefatura del SIPM) y su hija cuando se dirigía a Talavera de la Reina. Un grupo de guerrilleros tirotearon el vehículo oficial de Gabaldón asesinando al militar, a su hija adolescente y al chófer del Comandante. La polémica desatada alrededor de ese asesinato a punto le estuvo de costar el puesto a Manuel. Finalmente el General Varela disolvió el SIPM y Gutiérrez Mellado se olvidó para siempre de los servicios de información. Por cierto, el asesinato de Gabaldón provocó la ejecución de un grupo de mujeres socialistas, más conocido por el nombre de ‘Las trece rosas’.
(Sobre la muerte de Isaac Gabaldón recomiendo leer el libro de Blas Piñar Pinedo 'La tesis prohibida'. Muy interesante desde luego y recomendable cien por cien)
Fuentes Consultadas:
- Archivo Histórico General: Causa General contra Gutiérrez Mellado, Regimiento de Artillería a Caballo y Alfonso Olivares Urrea
- Archivo Histórico Militar: Memoria de organizaciones varias
- Varios libros y biografías del personaje

6 comentarios:

  1. El mencionado Luis Calleja, no era arquitecto, sino Director (con su hermano Rafael) de la Editorial Saturnino Calleja, fundada por este, muerto en 1915 y padre de los dos anteriores. Federico Orihuela era un empleado de dicha Editorial.
    Luis Calleja Gutíerrez (hermano de mi madre) era primo hermano de manuel Gutiérrez Mellado (La madre del 1º hermana del padre del 2º) al que ayudó económicamente para hacer la carrera en la Academia de Artillería. Jamás oí decir que mi tío Luis estuviera preso en la Carcel Modelo. Me atrevo a decir que eso es inexacto.
    Enrique Fernández de Córdoba y Calleja

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    1. Gracias Enrique por su mensaje. Un placer que lea este blog dedicado a la guerra civil en Madrid. Esta entrada está escrita hace tiempo ya y está basada en los siguientes aspectos documentales: el sumario a Gutiérrez Mellado que usted mismo puede encontrar en la Causa General (puede leerlo en PARES) y por medio de las tres biografías que he leído de él. Estoy de acuerdo con que el dato puede ser inexacto, de hecho usted por ser familia seguro que tiene más datos que un servidor. Pero la rigurosidad de los autores que escribieron la biografía del Teniente General también está contrastada. En cualquier caso seguiré investigando porque me temo que su participación en la Guerra Civil Española fue de lo más interesante en todos los aspectos. Le mando un abrazo fuerte

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  2. Gutierrez Mellado ha sido uno de los personajes mas oscuros que han vestido el uniforme militar
    En los años 50-60-y 70 era considerado por sus compañeros como un apestado , si entraba en la sala de banderas mas de un oficial se iba de ella.
    Nadie confiaba en el y sus historias levantaban sospechas

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  3. En primer lugar, como siempre, felicitaros por este artículo.
    Aparte de eso, veo algunos errores. Uno de ellos es que no existen regimientos de Infantería a caballo, sino de Artillería a caballo. Precisamente, Gutiérrez Mellado, procedía de la Artillería.
    Otro es que eso de que "se olvidó para siempre de los servicios de información" es erróneo, porque casi siempre estuvo dedicado a esa labor.
    Tampoco se comenta que, el día antes de fusilar a las 13 Rosas, habían fusilado a unos 36 chicos jóvenes del grupo "Los Audaces", por el mismo motivo.
    En fin, sigo pensando que la vida de este militar sigue siendo muy controvertida.
    Saludos.

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  4. Tienes razón, de hecho debería actualizar el articulo con nuevos datos que voy encontrando tanto en los archivos como tras estudiar con detalle las dos biografías de Gutiérrez Mellado. Totalmente cierto, fue un lapsus lo del regimiento de infantería a caballo (una contradicción sin duda). Por no hablar del asesinato del Comandante Gabaldón, la investigación de Yagüe a ''Guti' y también al propio Bonel Huici. Lo tengo como asignatura pendiente. Saludos y gracias por tus aportaciones

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  5. ERES UN INTOXICADOR. En el primer comentario te han corregido un montón de inexactitudes, por no llamarlas mentiras. Y las fuentes sin citas que no soportan el mínimo de rigor de supervisión. Esto es una patraña.


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