sábado, 3 de agosto de 2013

Escapar de Madrid hacia zona nacional por los Pueblos Negros de Guadalajara



Pueblo arquitectura negra de Guadalajara /La Estampa 1937
A primeros del año 1938, en pleno albor de la Guerra Civil, cuando en la retaguardia madrileña se empezaba a pasar hambre dada la escasez, se potenciaron los intentos de búsqueda de alimentos fuera de Madrid, y en consecuencia si las circunstancias lo permitían, el pasarse a zona nacional, donde al parecer se poseía abundancia según la propaganda.

Las líneas nacionales, encastradas ya en Somosierra, y situadas en esas fechas en la orilla oeste del rio Sorbe, con un frente poco delimitado e inconsistente, sitúan al macizo de Ayllón en la sierra del mismo nombre como una referencia hacia donde marcar el rumbo de aquellos que querían pasarse a sus líneas.

Ya Tamajón en la provincia de Guadalajara, una entrada natural a los pueblos negros con su arquitectura de pizarra abundante en la zona, se encuentra a pocos pasos de La Puebla, El Cardoso y Peñalba todos ellos denominados también de la Sierra, donde los nacionales han establecidos sus cuarteles y lugares de inicio de operaciones.
Soldados en Tamajón/Crónica1937

Será hacia allí donde, los que intentan evadirse del Madrid sitiado, fijan sus objetivos y para ello recurren a la ayuda bien de pastores y campesinos de la zona asentados en Madrid desde el inicio de la guerra, o bien recurriendo a montañeros que sean capaces de hacer recorridos prolongados por zonas montañosas, eludiendo las trincheras y las patrullas republicanas. Entre estos últimos merece especial mención Ezequiel Jaquete Rama, de 29 años cuando fue detenido en enero de 1938, intentando pasar a zona nacional a un individuo suizo de los cantones alemanes.

Jaquete Rama y el ciudadano suizo-alemán fueron detenidos en Casas de Uceda, en la primera etapa de su viaje, allí pensaban pernoctar e iniciar su evasión el día siguiente fijándose como objetivo llegar a El Cardoso de la Sierra, donde esperaban encontrar a los nacionales o en su defecto, y bajo la tapadera de ir en busca de víveres, entrevistarse con un vecino de dicha población que le habían recomendado e incluso entregado una carta para su entrega al mismo.

El itinerario que pensaba realizar les llevaría de 18 a 20 horas aproximadamente de camino a pie en varias etapas,  les llevaría desde Casa de Uceda al embalse de El Pontón alrededor de una hora de marcha y desde allí se dirigirían por sendas y caminos, ocultándose de los militares que patrullaban por la zona, hasta la localidad de Puebla de la Sierra tras caminar más de seis horas: En esta localidad pensaban ocultarse en casa de un carbonero del que poseían las señas. Calculaban hacer el día siguiente el resto del itinerario a El Cardoso, de mayor dificultad montañosa y donde se encontraban las líneas defensivas de los contendientes republicanos y nacionales.


Itinerario A: A realizar por Jaquete Rama
Otros itinerarios: Utilizados por otros evadidos
  Jaquete Rama,  al que Javier Cervera cita como quinta columnista, era aparejador y trabajaba durante la guerra en el Banco Hipotecario; esta entidad junto a sus empleados le avalaron en la causa que se le instruyó, permitiendo al Tribunal ser benigno con los presuntos implicados en un intento de fugarse a zona nacionalista. Después de la guerra destacaría como escritor lírico e incluso cabe resaltar la pequeña letra que escribió para la “Marcha de los Aprendices” del Cancionero Nacional compuesta por Joaquín Gascón, que en la postguerra constituyó el conjunto de canciones del Frente de Juventudes que solían cantarse en los Campamentos. He aquí letra de dicha marcha:
 “Trabajando, la Falange,
  firmemente y sin descansar,
  adelante el Imperio
  hacia Dios 
  y la Patria Inmortal.

Madre, cuando voy por las mañanas,
tan alegre, camino del taller;
madre, yo recuerdo que me has dicho:
– Hijo mío,
un hombre has de ser.”

 Una de las características que distinguían a estos itinerario consistía en que debían realizarse esencialmente caminando, de tal forma que generalmente iban el guía (un conocedor del lugar) y uno o dos acompañantes todo lo más. Al guía generalmente se le pagaba cierta cantidad y tenían que afirmar con él que iban por diversos pueblos en busca de víveres. Así otros itinerarios conocidos se iniciaban en los pueblos de las márgenes del río Henares como por ejemplo  Malaguilla, Humanes, Razbona, etc y desde allí, haciendo noche en cabañas, apriscos o poblaciones, continuar la ruta hasta adentrarse en terrenos ocupados por los nacionales, los cuales se habían adentrado, como una punta de fecha, en estas estribaciones de Somosierra conocidas como Serranía de Ayllón o Sierra Negra.

Fuentes consultadas: - Causa General
                                - Madrid en Guerra, Javier Cervera
                                - Hemeroteca Nacional
                                - Archivo Militar de Ávila

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