sábado, 7 de septiembre de 2013

El General López Ochoa: el asesinato más cruel y salvaje de la Guerra Civil (II Parte)


General López Ochoa
Según declararían después de la Guerra en la Causa General testigos presenciales de los acontecimientos vividos en el Hospital Militar de Carabanchel, especialmente merece destacar las efectuadas por el Teniente Coronel de Caballería Don Daniel Arroyo Ufano que convivió con el General en el Pabellón de Presos. Dos aspectos de estas declaraciones merecen resaltarse: en principio los repetidos intentos por parte de amigos del General López Ochoa, con la connivencia del Director del Hospital, para facilitarle la fuga dado el acosamiento a que estaba sometido por los Comités de Milicias que se crearon en el Hospital al inicio del gobierno del Frente Popular y por otra el convencimiento que manifiesta el Teniente Coronel Arroyo Ufano que el General López Ochoa estaba implicado en el Alzamiento.
                
En relación a los intentos de evadir del Hospital al General fueron varios, pero todos ellos resultaron frustrados,  y en todos intervino activamente el Coronel Director del Hospital González Deleito, hecho que posteriormente le costó la vida al ser fusilado. En uno de estos intentos se  vendó completamente al General como si fuera un cadáver y siendo trasladado al depósito de cadáveres del Hospital se descubrió tal intento, instaurando las Milicias, a partir de entonces, una vigilancia permanente de López  Ochoa con independencia de la Guardia de Seguridad del propio Hospital.

Este intento se produciría alrededor del 23 ó 24 de julio, ya fracasado el Alzamiento en Madrid, y aquí aparece otro punto de misterio en relación a este intento: el testigo Arroyo Ufano relata que fueron el Coronel González Deleito y un Comandante de Infantería llamado Jiménez Arroyo, vestido con mono y llevando la estrella comunista y enviado por el General Castelló entonces Ministro de la Guerra los que intentaron llevar a López Ochoa al depósito de cadáveres cuando fueron descubiertos. Pudiera tratarse de un error del testigo al oír el nombre del Comandante dado que no figuraba ningún Jiménez Arroyo como Comandante ni con otro empleo en las Escalillas y Escalafones del Ejército en aquella época, o bien una artimaña para evitar la fuga del General López de Ochoa urdida por el propio Comandante o persona que suplantase tal figura. Este intento de evasión le costó la vida al Coronel González Deleito el cual fue fusilado por el Comité de Milicias de Carabanchel Alto, a pesar de los esfuerzos,  que según algunos testigos, realizó el Doctor Gómez Ulla para evitar que lo fusilasen.
Hospital Militar de Carabanchel

En aquél clima convulso en el Hospital Militar se crearon dos Comités de Milicias, uno Militar y otro Civil, para la gestión del mismo. El Militar dirigido de una forma oficial por el Cabo Manuel  Muñoz del Molino, aunque de una forma indirecta lo dirigía el Comandante médico Moreno Barbasán; el Civil compuesto por un conjunto de empleados civiles del propio Hospital: pintores, cocineros, mecánicos, etc.- Ambos Comités junto al Comité del pueblo de Carabanchel Alto compuesto por militantes de la CNT invadieron el Hospital en los últimos días del mes de julio y, tras encaminarse al Pabellón de Presos, detienen al General López Ochoa, el cual en pijama y zapatillas fue llevado al exterior y en las proximidades del Hospital, en el Cerro de Almodóvar fue fusilado y decapitado por el carnicero empleado civil del Hospital Manuel Alcázar.- Posteriormente la cabeza del General fue paseada por Carabanchel y en las proximidades de la Plaza Mayor requisada por la Guardia de Asalto, no obstante la pretensión de los milicianos que la paseaban que querían enviarla a la cuenca minera de Asturias en venganza.

Los periódicos de la época bajo la censura del Frente Popular no hicieron un solo comentario reprobatorio, ni siquiera indirectamente . ABC se limitó a publicar en recuadro:
 “Por noticias particulares se supo anoche que el general López Ochoa falleció en el hospital militar de Carabanchel, allí recluido a causa de una antigua dolencia”.
 Con ligerísimas variantes, la prensa diaria insertó líneas similares, con una discrepancia, la del diario Claridad. Parece que el gobierno había tratado de salvar la vida de tan caracterizado general republicano y el ministro de la Guerra, general Castelló, realizó las oportunas gestiones a los pocos días de iniciarse el Alzamiento, enviando una ambulancia para trasladarlo a otro lugar más seguro, pero las milicias de guardia no lo autorizaron. Un nuevo intento, con una orden firmada por el secretario del Ministro no dio mejor resultado. Claridad había denunciado que en el Ministerio de la Guerra pretendía poner a López Ochoa en lugar seguro e informaba:


 “Las milicias han destituido al Director del Hospital y en su lugar han puesto a un hombre de absoluta confianza del pueblo, el doctor Bastos”, y añadía, confesando que los socialistas lo consideraban preso del partido: “Lamoneda y Henche en persona cuidan de la organización de las milicias que lo vigilan”.
 El General Castelló declararía en la Causa General que él no tuvo ninguna participación en los intentos de evasión del General López  Ochoa en el Pabellón de Presos del Hospital Militar, solo intercedió ante el Ministro de la Guerra que le sucedió Hernández Sarabia, para que protegiesen al General en dicho Hospital.

EL COMPROMISO DE LÓPEZ OCHOA CON EL ALZAMIENTO

Otro de los aspectos oscuros del General López Ochoa en los que incide el testigo y compañero de Prisión en el Pabellón de Presos Daniel Arroyo Ufano es en su participación en el Alzamiento y que para ello, según manifestó el General a él y al Consejero Nacional de Falange y Comandante de Infantería retirado Emilio Alvargonzalez Matalobos, el día en que se produjere tal Alzamiento un coche del Campamento de Carabanchel vendría a buscarle para ponerse al frente del mismo en Madrid.

Indudablemente tal vez las cosas hubieran sido diferentes si en Madrid se pone a la cabeza del Alzamiento el General López Ochoa, un líder carismático, laureado y condecorado militarmente, de ideas republicanas claramente demostradas; pero ocurrió que el único coche que vino a buscarle del Campamento de Carabanchel era el que procedente de la Escuela de Tiro de Campamento venía el Coronel Francisco Español Villasante acompañado de un Comandante y un Capitán, los cuales fueron tiroteados, heridos y muertos a la entrada al Hospital Militar, con lo que pareció frustrado ese intentó de Alzamiento en el Hospital y liberación de López de Ochoa para que se uniera al Movimiento, un Movimiento caracterizado por la ausencia en Madrid de Generales con el suficiente antecedente sobre los otros y  la suficiente energía en las órdenes que impartiese, aspecto éste que sí caracterizaban al General López de Ochoa como demostró en los sucesos de Asturias.

BIBLIOGRAFIA.-
-Causa General
-Madrid, capital republicana. Jato Miranda, David.- Ediciones Acervo 1976

-El terror rojo.- Julius Ruíz.- Espasa Libros 2012

1 comentario:

  1. Un saludo.
    El General haciendo" meritos desde 1931.
    Huelga de Telefonos.

    http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1931/07/09/045.html


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