jueves, 12 de diciembre de 2013

El cementerio militar musulmán de Griñón, un lugar mágico donde descansan cientos de moros muertos en la guerra

Imagen actual del cementerio militar musulmán de Griñón

Los cementerios de la Guerra Civil Española tienen algo de magia. Independientemente del bando, pisar uno de los camposantos en el que yacen cientos de soldados que perdieron la vida durante la contienda tiene algo enigmático. Quién diga lo contrario miente. El cementerio musulmán de Griñón tiene algo de especiál. Aquí las lápidas brillan por su ausencia. Las fotografías a inscripciones tampoco son comunes entre las tumbas de este pequeño rincón de la Comunidad de Madrid en el que se encuentran enterrados más de 200 'moros' de Franco que murieron en la Casa de Campo, el Parque del Oeste o Ciudad Universitaria.

Aunque todavía se siguen realizando enterramientos de musulmanes en el cementerio de Griñón, fue durante la Guerra Civil Española cuando los enterradores tuvieron más trabajo. Una vecina de origen hispano-marroquí fue la encargada de ceder un terreno de su propiedad a las tropas de Franco en noviembre de 1936 después de tener conocimiento de que sus compatriotas estaban muriendo en un número muy elevado en los combates del Frente de Madrid. Ahora mismo, el Consulado d Marruecos en España se ha hecho cargo de la gestión del cementerio que a diferencia de un camposanto católico es menos ostentoso y más austero. Pequeñas placas colgadas verticalmente e inscritas en árabe indican el nombre del fallecido y el año en el que perdió la vida. Todas están orientadas a la Meca.
Cementerio católico junto al musulmán


En 2013, el cementerio militar musulmán de Griñón todavía sigue operativo. A diferencia de épocas anteriores, los enterramientos que aquí se registran nada tienen que ver con el Ejército: aquí hay marroquíes, iraníes, egipcios, sudaneses y españoles que se han abrazado a la fe musulmana.


La Guerra Civil y el cementerio musulmán

Nada más estallar la Guerra Civil el 18 de julio de 1936, la localidad madrileña de Griñón se puso del lado de la República, siendo controlada por unos 200 milicianos anarquistas y socialistas. El colegio de La Salle fue convertido en cuartel general de la FAI después de que se produjeran varios asesinatos de sus hermanos-profesores. El 27 de octubre de este año, el General Varela consiguió llegar a Griñón después de haber controlado los municipios de Illescas y Torrejón de Velasco.

Muy pronto, los oficiales franquistas convirtieron el colegio de La Salle en hospital de campaña en el que se instalaron varios quirófanos. En noviembre de 1936 los muros de este imponente edificio empezaron a recibir heridos de todos los frentes de batalla de Madrid: pese a encontrarse en retaguardia, este hospital tenía muy buenas comunicaciones con la zona de combate. Los heridos nacionalistas llegaban tanto por carretera como por tren a este hospital que pasó a ser uno de los más importantes de la Guerra Civil. Un ramal del ferrocarril llegaba hasta la mismísima puerta del hospital.
Varios soldados moros en la Guerra Civil


Muchos de los heridos que llegaban al hospital fallecían al poco tiempo de entrar. Otros perdían la vida como consecuencia de virus e infecciones que se propagaban por sus enormes habitaciones. La morgue llegó a ser de grandes dimensiones a finales de 1936, por eso, las autoridades nacionales decidieron construir un cementerio con su parte católica y con su parte musulmana. Se cree que en total, allí estuvieron enterrados unos 20.000 combatientes de Franco, aunque este dato me da la impresión de que es una exageración de los historiadores.

Sabemos que muchas familias decidieron tras la Guerra Civil sacar a sus familiares del que era conocido como el cementerio militar de Griñón. Poseemos un recorte del 7-11-1968 en el que el Ministerio de Defensa autorizaba, de nuevo, a los familiares de los fallecidos a trasladar (si querían) los restos de los soldados al Valle de los Caídos. Mientras tanto, en este enigmático lugar se seguían produciendo enterramientos, en este caso de los miembros de la Guardia Mora de Franco que seguían protegiendo al Caudillo tras la contienda fratricida.

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