domingo, 22 de diciembre de 2013

La Navidad en el Frente de Madrid durante la Guerra Civil Española

Ilustración del periódico Crónica, diciembre 1936

La Navidad durante la Guerra Civil española se celebró de una manera bien distinta en las zonas de Madrid controladas por la República y en aquellas que estaban en poder de los sublevados. Aunque los hombres de uno y otro bando festejaron, como pudieron, estos días tan señalados, fueron los militares franquistas los que vivieron con más intensidad los días de Nochebuena y Navidad.

El 24 de diciembre de 1936, casi todo el hospital Clínico de Madrid estaba controlado por los nacionales. Una bandera de la Legión vigilaba entre cascotes sus posiciones intentando olvidar la pesadilla que se había vivido días atrás: varias minas republicanas habían estallado en el corazón del hospital sepultando para siempre a casi cuarenta legionarios. Las ruinas de este hospital madrileño se habían convertido en el punto de vanguardia más adelantado de los franquistas y uno de los lugares más peligrosos de la Guerra Civil. Pese a ello, entre piedras, cascotes y polvo se celebró una emotiva Misa del Gallo impartida por el famoso padre Huidobro, que moriría en abril de 1937 en la Cuesta de las Perdices (hoy carretera de La Coruña).

Aquella Misa del Gallo del hospital Clínico estuvo marcada por el silencio y la emoción de todos los presentes. Ante el temor de alertar al enemigo, el padre Huidobro dirigió la ceremonia religiosa entre susurros y velas. Pese a ello, los legionarios consiguieron traer del antiguo Asilo de Santa Cristina un altar, una virgen de metro y medio, candelabros y hasta un belén. Peiró SJ, autor del libro 'Fernando de Huidobro, legionario y jesuita', recordaba lo siguiente en su obra:
"Los legionarios llevaron unos Reyes Magos al Clínico montados en caballos orientales, la mula y el buey, y como centro de todo, el Niño Jesús reclinado en su cunita. Ante este altar improvisado por unos legionarios que vivían a dos pasos de la muerte, con permiso del sepulturero, como ellos festivamente decían, el padre Huidobro festejó la Misa del Gallo en el Clínico, con villancicos y adoración del Niño cuyos pieceditos fueron besando muy lentamente todos los miembros de la IV Bandera de la Legión"

No todos los militares franquistas que estaban en el Clínico pudieron celebrar la misa. Los hombres que estaban de guardia en las zonas más elevadas del mismo tuvieron que quedarse sin ella aunque cuentan las crónicas que el padre Huidobro también les llevó la comunión a aquellos soldados que estaban situados en uno de los puntos favoritos para barrer por las ametralladoras republicanas.
Misa de campaña del Ejército Nacional en Madrid


En la zona republicana, la Nochebuena también se celebró aunque sin apenas tintes religiosos. Los soldados que se encontraban en las avanzadas de Ciudad Universitaria, Parque del Oeste y la Casa de Campo tuvieron ración extra de comida, en lo que se llamó la cena del miliciano. Socorro Rojo Internacional repartió en el frente de Madrid más ve 20.000 tabletas pequeñas de turrón, así como mazapanes. Esta institución entregó a cada uno de los soldados que estaban en las trincheras de Madrid un quit que estaba formado por turrón, ración de frutas, embutidos y algo de tabaco. Además, contaban con una felicitación navideña escrita en varios idiomas, destinada directamente a los miembros de las Brigadas Internacionales.

Un portavoz del Socorro Rojo Internacional aclaró sobre la celebración de la Navidad al periódico La Voz de Madrid que estos festejos no tenían absolutamente nada que ver con la Religión:
"No es una cena de Nochebuena, nosotros no tenemos que celebrar una fiesta católica. Es un recuerdo sentimental que expresa la gratitud de todos los hombres antifascistas"

Al día siguiente, algunas dotaciones republicanas tuvieron un rancho de Navidad de lo más suculento.
Aunque no todas las trincheras comieron los siguientes manjares, algunas de ellas, sobre todo las de Usera y las de Carabanchel sí que disfrutaron de una buena comida el 25 de diciembre de 1936. La Intendencia de Madrid publicó el siguiente menú en todos los periódicos de la época:
Cena de Nochebuena del Miliciano. Diciembre 1936 / Cronica

- Desayuno: Pan con mantequilla, galletas y café.
- Comida de Navidad: Tortilla de jamón, cordero asado con patatas y arroz con leche.
- Cena: Fabada asturiana y carne con guisantes y jamón

Los bombardeos en Nochebuena

No todo fueron misas y turrones durante el día de Nochebuena. Aunque en las trincheras de la Casa de Campo y Ciudad Universitaria hubo poco movimiento en cuanto a ofensivas de infantería, este día, la aviación jugó un papel muy importante. Los partes de guerra informaron de una internada de varios chatos republicanos en Leganés, una de las zonas de la retaguardia franquista donde se habían establecido algunos cuarteles generales. Allí, los aviones soviéticos dejaron caer algunas bombas incendiarias, ametrallando posiciones enemigas. Ha llegado hasta mis oídos por medio del Coronel Solans, un veterano militar ya retirado hace muchos años, una historia conmovedora, la de su padre.

Con poco más de 25 años, el padre de este Coronel, que era teniente nacionalista durante la Guerra Civil, se desplazaba en su coche junto a un sacerdote y su conductor al frente de la Casa de Campo para entregar turrón a los soldados que se encontraban en las trincheras más avanzadas. A la altura de Cuatro Vientos, muy cerca de Leganés, hicieron su aparición los chatos republicanos que ametrallaron el coche de este oficial. El sacerdote y el conductor consiguieron, in extremis, sobrevivir, el padre del Coronel Solans no. Murió casi en el acto en plena Navidad de 1936. Su triste y anónima historia es una de tantas de las que se produjeron durante la contienda española en etas fechas.

Aunque lejos de Madrid, otro bombardeo aéreo marcó la vida de otras tantas familias. Durante la mañana del día de Nochebuena de 1936, la aviación de Franco se percató que a la altura del pueblo de Villanueva de la Reina (Jaén), se encontraba circulando un convoy de once camiones de campaña que trasladaba a Bailén a un centenar de personas procedentes de pueblos como El Carpio, Villa del Rio, Montoro y Bujalance. Ante el avance de los nacionales, muchas mujeres, ancianos y niños fueron evacuados de estos puntos en estos camiones que estaban perfectamente identificados con los símbolos de la Cruz Roja. Pese a ello, una escuadrilla de cazas franquistas ametrallaron el convoy junto a un olivar matando a una treintena de personas de ellas niños de corta edad.

Fuentes consultadas

- Hemeroteca Nacional: periódicos La Voz, el Sol y Crónica
- La Batalla de Madrid, Jorge M Reverte
- La Guerra Civil en Ciudad Universitaria, Fernando Calvo González Regueral
- Fernando de Huidobro, legionario y jesuita, Fernando SJ
- Archivo Rojo

1 comentario:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=WLYa44fuE-c

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