sábado, 3 de mayo de 2014

La peligrosa moda de coleccionar artefactos de la Guerra Civil Española

Varios obuses de la Guerra Civil / CNP
 Sábado, 11:30 de la mañana.Villanueva del Pardillo, zona noroeste de Madrid. Un grupo de diez personas con una especie de auriculares realizan movimientos ordenados con unos aparatos alargados con forma de bastón en las manos. De repente, uno de estos instrumentos empieza a emitir un sonido extraño, se trata de un detector de metales. Los hombres se detienen ante el suelo embarrado y empiezan a cavar con pequeñas palas. En cinco minutos encuentran su tesoro. Con sumo cuidado, uno de los individuos extrae de la tierra arcillosa un objeto de metal ovalado. Con un trozo de papel higiénico lo limpian cuidadosamente. Se trata de una granada de mano, una de las muchas que se lanzaron en esa zona durante la Guerra Civil Española. Los hombres cogen el artefacto explosivo, lo envuelven en un paño de cocina y lo meten con cautela en una mochila.
Esta escena que ha vivido en primera persona un redactor de ZoomNews se sucede casi todos los fines de semana en determinadas zonas de España. La pasión por coleccionar material bélico de la Guerra Civil está creciendo por momentos en nuestro país, sobre todo con la proliferación de los detectores de metales. “Es muy frecuente ver cada sábado a varias personas limpiando el monte de restos de la guerra”, dice un vecino de Brunete, otra de las zonas de Madrid más castigadas por la contienda fratricida. Este rastreo, sin embargo, puede convertirse en una actividad peligrosa que llega a poner en riesgo las vidas de estos coleccionistas, en la mayoría de los casos amateur y sin apenas conocimientos del manejo de material explosivo.
Los accidentes relacionados con artefactos de la Guerra Civil Española han incrementado considerablemente en los últimos años. Este 2013, al menos diez personas han resultado heridas de diversa consideración tras explotarles obuses, granadas o piezas de artillería que manipulaban con sus manos. Dos de los casos más llamativos tuvieron lugar en Madrid y Teruel durante el pasado mes de septiembre. En la zona de La Marañosa (San Martín de la Vega), escenario en el que se desarrolló con especial violencia la Batalla del Jarama, un joven de 23 años sufrió la amputación de su brazo al explotarle un obús de 1937. Los Tedax descubrieron en su casa más de 100 artefactos de la guerra.

Granada localizada de la Guerra Civil / Guardia Civil
En Teruel sucedió algo parecido. Un padre y un hijo resultaron heridos graves después de que les explotara una bomba de la Guerra Civil que una vecina guardaba en su garaje. La mujer, de avanzada edad, conservaba en su cochera artefactos de la Batalla de Teruel y del Ebro, propiedad de un familiar que había fallecido años atrás. Los dos heridos, uno de ellos con la amputación de una pierna, estaban ayudando a la anciana a limpiar su garaje, sin saber que conservaba material bélico muy peligroso.
La localización de estos peligrosos artefactos no siempre es fruto del rastreo de estos coleccionistas de la Guerra Civil, muchas veces, los hallazgos se producen cuando se producen obras o corrimientos de tierra. Otras veces, los explosivos aparecen en el mar como sucedió este mes de diciembre en Sitges (Barcelona). Un buceador recreativo encontró a escasos metros de la costa una veintena de proyectiles de calibres de 60 a 155 mm en una zona de acantilados. Una unidad especialista en la desactivación de minas acuáticas de la Armada fue la encargada de extraer la carga explosiva de los proyectiles en una operación muy complicada.

Valencia y Madrid, a la cabeza de artefactos localizados

Según datos facilitados por la Guardia Civil, solo en Madrid los Tedax recuperaron en 2013 más de 275 artefactos de la guerra, la mayoría de ellos localizados por coleccionistas amateur. En Valencia esta cifra incrementa considerablemente y se aproxima a los 400, una cantidad que preocupa considerablemente a los agentes de la Benemérita que llevan tiempo pidiendo “prudencia” ante estos hallazgos. Los especialistas en desactivación de explosivos de la Benemérita recuerdan que lo más importante es no “manipular el artefacto y avisar a las autoridades a través del 062 o el 112”. Además, también advierten de la importancia que tiene alejarse al menos 300 metros del explosivo, ya que podría haber otros objetos peligrosos cerca y si es posible señalizar la zona con ropa, ramas o si se dispone de GPS en el teléfono móvil, se pueden aportar las coordenadas exactas. “Desaconsejamos totalmente transportar el objeto hasta un lugar apartado y abandonarlo allí. Además del peligro que conlleva en sí el transporte de un artefacto que todavía contiene carga explosiva, es un error gravísimo dejarlo de forma descontrolada. Hay que advertir a las autoridades, es lo más sensato, y una obligación legal y moral”, advierte un agente.
Bomba de mano de la Guerra Civil 
Para Antonio Morcillo, presidente del Grupo de Estudios del Frente de Madrid, uno de los grandes investigadores de los restos arqueológicos de la Guerra Civil, “este coleccionismo existe las personas que visitan los antiguos frentes de batalla. Pero las personas que buscan estos artefactos son una mínima parte. Según la legislación es una actividad ilegal. Yo no quiero hacer apología del coleccionismo, pero estos objetos son un testimonio de nuestra historia. La administración debería permitir su conservación, por supuesto, sin carga explosiva alguna. Seguro que se puede ofrecer alguna vía, aunque sea bajo pago previo”.

Las zonas más peligrosas

En casi todos los lugares en los que se libraron grandes batallas durante la Guerra Civil española se pueden encontrar hoy en día estos peligrosos artefactos. Aunque las fuerzas de seguridad han encontrado muchos explosivos en la zona en la que se libró la Batalla de Brunete, también suelen aparecer con mucha frecuencia en el Jarama, la Cuesta de las Perdices e incluso en la Casa de Campo de la capital.
Lejos de Madrid, el escenario en el que se desarrolló la Batalla del Ebro es otro de los lugares favoritos en el que los rastreadores de material bélico hacen su agosto. Allí los Tedax han llegado a desactivar este 2013 una bomba de la aviación alemana de más de 50 kilos de peso. En la montaña de Málaga, Castellón y determinados puntos de Extremadura también suelen aparecer objetos de estas características.
Artículo publicado por el autor de este blog en diciembre de 2013 en el periódico digital ZoomNews

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