lunes, 2 de noviembre de 2015

El asesinato del alcalde de Las Rozas durante la Guerra Civil

Fotografía realizada al cadáver de Blas Riaza en La Almudena

La localidad madrileña de Las Rozas fue el escenario de combates durísimos durante la Guerra Civil Española hasta el punto de que tuvo que ser reconstruida al completo al  término de la contienda. Todavía hoy quedan visibles en su término municipal  un gran número de fortines y nidos de ametralladoras, algunos de ellos con un excelente estado de conservación. Sin embargo, desde www.guerraenmadrid.com no nos vamos a centrar en las ofensivas que  aquí se desarrollaron, sino en una historia que también  demuestra la crueldad de la guerra. Una historia que ha quedado oculta más de 75 años, hasta hoy. Con este artículo pretendemos dar a conocer nuestra investigación alrededor del asesinato de Blas Riaza Bravo, el último alcalde de Las Rozas antes de que empezara el conflicto fratricida. 

En la página web del Ayuntamiento de Las Rozas hay una breve sección histórica en la que se hace referencia a todos los alcaldes que ha tenido esta localidad entre 1500 y 2015. En esa lista figura Blas Riaza Bravo como alcalde roceño en el año 1935, antesala de la Guerra Civil Española. Además de esta pequeña aparición de Blas Riaza en el portal del consistorio, no figuran prácticamente más datos en Internet que demuestren que realmente fue alcalde en aquel periodo. Pese a todo, nosotros hemos confirmado que  fue el máximo responsable político de Las Rozas durante aquel año tras encontrar su nombre en el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, con fecha del 12 de febrero de 1935. En este boletín aparece publicado un escrito firmado por “Blas Riaza Bravo, como alcalde constitucional interino de esta Villa, Las Rozas de Madrid”. El documento, a todas luces intrascendente, simplemente informaba de la existencia de un joven roceño que no había sido localizado para realizar el servicio militar.

Después de esta pequeña introducción, hemos empezado a recomponer pieza a pieza el asesinato de Blas Riaza, un crimen sin lugar a dudas político que tuvo lugar en el mes de septiembre de 1936. Los asesinos que le ejecutaron, dos meses después de que empezara la guerra, sabían perfectamente que había sido alcalde de Las Rozas aunque algunos libros de historia (incluida la Causa General) no hayan relacionado su muerte con las actividades políticas de Blas en 1935.

Como alcalde de Acción Popular en 1935

Al estallar la Guerra Civil Española Blas Riaza tenía 28 años. Hijo de una familia acaudalada de Las Rozas y con numerosas propiedades (especialmente fincas), su trayectoria política era bien reconocida en su pueblo ya que como antes hemos dicho había sido alcalde interino en el año 1935. Su ideología política era conservadora y cristiana (pertenecía a Acción Popular) al igual que la gran mayoría de su familia: su padre, también llamado Blas había intentado llegar a la alcaldía roceña en el año 1911. Pese a todo, dentro de la familia Riaza Bravo también había personas que se mostraban contrarios a esta forma de pensar: un primo de Blas, llamado Ángel Bravo Suárez, era militante del Partido Comunista y nada más estallar la guerra fue designado presidente del Comité Revolucionario de Las Rozas.
Documento que confirma que Blas fue alcalde
de Las Rozas en 1935
Hemos tenido acceso a una investigación que realizó el juez municipal de Las Rozas, Joaquín Lázaro en el año 1941 sobre los hechos que sucedieron durante la Guerra Civil en esta localidad. Por medio de esta investigación hemos averiguado que el 7 de agosto de 1936 el que era alcalde roceño Francisco Gómez del Pozo y el presidente del Comité Revolucionario (primo de Blas) ordenaron entregar 15.000 pesetas a una serie de vecinos, supuestamente con “grandes posibilidades” económicas. Entre estos vecinos estaba el antiguo alcalde, Blas Riaza, al que amenazaron con detenerle si no entregaba el dinero en un plazo de 48 horas. Tanto a él como a otros cinco roceños les dijeron que serían trasladados a Madrid si no ayudaban económicamente al Comité Revolucionario del pueblo. 

Durante la noche del 7 de agosto, Blas se dirigió hasta el Hotel Los Azucarillos de Las Rozas donde el comité revolucionario había establecido su sede después de incautarse del hotel, propiedad de la familia de Eduardo Martínez Cierra. Muy a su pesar, nuestro protagonista entregó en mano a su primo todo el dinero que tenía en su casa, evitando ser detenido aquel terrorífico mes de agosto. Hemos encontrado en el periódico 'La Hoja Oficial del Lunes' con fecha 24 de agosto de 1936, un artículo en el que se habla de un donativo que hizo el Secretario del Comité Revolucionario de Las Rozas a Victoria Kent de 442 pesetas recaudadas por el vecindario. Es más que posible que parte de ese 'donativo' perteneciera a Blas, al que obligaron a entregar parte de sus ahorros. El mismo comité también regaló este mismo día un convoy de alimentos con destino a los combatientes republicanos formado por los siguientes productos: 450 huevos, 440 gallinas, 15 arrobas de vino, 14 sacos de patatas, 50 cajas de galletas, 50 libras de chocolate, 30 jamones y 19 quesos

Su detención el 25 de septiembre

Aquella amenaza que sufrió Blas en  agosto fue la antesala de lo que vendría un mes más tarde. La noche del 25 de septiembre de 1936 se personaron en Las Rozas tres coches cargados de milicianos con salvoconductos de la Dirección General de Seguridad procedentes de El Escorial donde habían registrado un hotel propiedad de Ruiz de Velasco. Al frente dellos estaba un antiguo funcionario de Patrimonio Nacional, que antes de la Guerra Civil también había estado destinado en el Ministerio de Hacienda. Se llamaba Luis Pastrana Ríos y pese a sus modales refinados ordenó la detención de Blas Riaza. Varios milicianos, pistolas en mano, fueron hasta su casa de Las Rozas para practicar la detención. 

Nada más identificarse como miembros de la Escuadrilla del Amánecer, los milicianos inmovilizaron al antiguo alcalde de Las Rozas y le subieron a uno de los coches indicando a su familia que regresaría en menos de 24 horas después de ser interrogado en la Dirección General de Seguridad. Además de acusarle de "desafecto", los miembros de la Escuadrilla del Amanecer (uno de los grupos frentepopulistas más sádicos que operaron en la retaguardia madrileña) le dijeron que querían que respondiera a unas preguntas sobre un suceso que tuvo lugar el 24 de julio de 1936 en Las Rozas. Al parecer, aquel día, se produjo un tiroteo en esta localidad entre los ocupantes de un vehículo y unos milicianos en un puesto de control cercano a la carretera de La Coruña. La Escuadrilla insinuó que Blas podría haber tenido que ver algo en ese tiroteo que provocó la muerte de uno de los ocupantes del coche y heridas graves a otros dos. Blas no tenía absolutamente nada que ver con aquel suceso que fue tildado por la prensa de la época como "atentado terrorista" de la Quinta Columna aunque más adelante se demostraría que los ocupantes del coche nada tenían que ver con los sublevados: eran miembros de la CNT que acababan de regresar de luchar en Navacerrada a las órdenes del teniente Carbó. 

Los familiares de Blas Riaza se despidieron de él en mitad de la noche pensando que regresaría a la mañana siguiente. A pesar de que a Las Rozas llegaban rumores de los 'paseos' que se estaban produciendo en Madrid capital, lo cierto es que nadie podía ni imaginar en la localidad roceña lo que estaba a punto de suceder con su antiguo alcalde.  

El asesinato

El ex alcalde de Las Rozas nunca llegó hasta la Dirección General de Seguridad. Nada más pasar por las inmediaciones de Ciudad Universitaria, Luis Pastrana ordenó que Blas se bajara del vehículo inmediatamente. Nada más poner el pie en tierra, dos impactos de bala golpearon su cabeza acabando con su vida en el acto. Uno de ellos entró por la sién y el otro por la cara.  A día de hoy desconocemos si el autor de los disparos fue directamente Luis Pastrana o si por el contrario su asesino fue otro miembro de la Escuadrilla del Amanecer, una escuadrilla que días antes del asesinato de Blas había sido aclamada por la prensa republicana por "su eficaz trabajo" a la hora de detener a los enemigos de la República. Blas tenía 28 años y toda una vida por delante.
Milicianos durante la Guerra Civil Española


A primera hora de la mañana del 26 de septiembre, alguien encontró el cadáver de Blas Riaza y se puso en contacto con la Policía que lo trasladó inmediatamente hasta el cementerio de La Almudena. Como sucedió otras muchas veces en aquel terrorífico mes de septiembre, los agentes realizaron una fotografía al cuerpo sin vida del antiguo alcalde de Las Rozas que por cierto no llevaba identificación alguna. Estas fotografías serían enseñadas días más tarde a sus familiares más cercanos cuando se personaron en la Dirección General de Seguridad preguntando por Blas. Allí les enseñaron una serie de fotografías de cadáveres sin identificar: allí estaba el de su ser querido. La Escuadrilla del Amanecer se lavó las manos en relación con el crimen afirmando que tras prestar declaración Blas aquella noche, fue puesto en libertad a la mañana siguiente. Una gran mentira. Los Tribunales Populares nunca investigaron el asesinato. 

Luis Pastrana en Patrimonio Nacional

El asesino o inductor del asesinato de Blas Riaza tenía un nombre propio. Al término de la Guerra Civil los juez militares que investigaron su asesinato culparon directamente del crimen a Luis Pastrana Rios, que como antes se ha comentado era uno de los máximos responsables de la Brigada del Amanecer. En Internet se puede encontrar varios datos sobre él en los que se afirma que había sido funcionario de Hacienda y que incluso había sido sancionado por este Ministerio antes de la guerra por malversación. 

Desde www.guerraenmadrid.com ofrecemos más detalles sobre la figura de este oscuro personaje. En el Archivo Histórico Nacional nos hemos encontrado con una denuncia efectuada por los funcionarios administrativos de Patrimonio Nacional en el que acusan directamente a Luis Pastrana de formar parte del Comité Revolucionario de dicho organismo que funcionó en el Palacio Real (conocido como Palacio Nacional durante la guerra) entre 1937 y 1939.
Investigación abierta en Las Rozas para averiguar todos los
detalles del asesinato 

Los funcionarios de Patrimonio Nacional acusaban a Pastrana de haber realizado un desfalco el 25 de enero de 1937 en las arcas del Palacio Real que provocó un saldo acreedor de casi 1.500 pesetas. Consideran que tuvo que ver con "alguna anomalía" en el libro de Caja de la administración de Patrimonio Nacional. También le acusaban de haber participado, como miembro del Comité Revolucionario, en la persecución de "aquellos elementos que eran considerados desafectos por el gobierno rojo". Esta circunstancia, provocó la detención y el posterior asesinato de Manuel Anguiano, jefe de contabilidad del Palacio Real, Antonio López Madrid, habilitado del Palacio, Constancio Alonso, subalterno y Manuel Luxan, presidente del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional. El comité del Palacio Real también tuvo que ver con el asesinato del Coronel Médico Pedro Bouthelier, padre del famoso quintacolumnista durante la Guerra Civil Antonio Bouthelier. 

Nunca se ha sabido con exactitud que otras personas pudieron participar directamente en el asesinato del alcalde de Las Rozas. La investigación que emprendió el juez municipal de esta localidad en el año 1941 determinó el el asesino fue Luis Pastrana que llevó a cabo la acción tras una denuncia prestada por el Comité Revolucionario de Las Rozas, presidido por el primo de Blas. Aunque la investigación afirma que "ningún" roceño participó directamente en el crimen, sí que considera que los miembros del comité podían haber evitado la detención

Desde www.guerraenmadrid.com hemos seguido la pista de Luis Pastrana Ríos para saber que sucedió con él tras la guerra y desgraciadamente no hemos sabido nada de él. Desconocemos completamente su murió durante el conflicto o si por el contrario se exilió de España al igual que otros muchos republicanos. Lo que si sabemos es que el primo de Blas Riaza abandonó nuestro país en 1939 para marcharse a Francia posteriormente. Allí le perdemos la pista. 

Otros crímenes que se cometieron en Las Rozas

Iglesia de San Miguel destruida tras la
Guerra Civil
En Las Rozas murieron cientos de combatientes de los dos Ejércitos durante la Guerra Civil, muchos de ellos como consecuencia de la Batalla de la Niebla que se desarrolló en toda la zona noroeste de Madrid. Sin embargo, hasta que se empezó a combatir con dureza, en el municipio roceño se trataba de hacer una vida normal. Con todo, pocos días después del alzamiento, aparecieron en el término municipal cerca de diez cadáveres sin identificar. El primero de todos apareció en la Dehesa de Navalcarbón el 27 de julio de 1936. Un agricultor encontró el cadáver de un hombre muy grueso de unos cincuenta años con diez pesetas en el bolsillo. Al parecer se trataba de un sacerdote.

En septiembre aparecieron más cadáveres, uno de ellos pertenecía a un hombre llamado Niceto García Rivero de 65 años en la zona conocida como el Puente de la Retorna (si algún lector sabe donde quedaba ese puente que nos lo diga). El 24 de septiembre, en la carretera de El Escorial aparecieron los cuerpos sin vida de dos hermanos de 24 y 22 años, "al parecer vecinos de Aravaca", uno de ellos con ropa de pijama. Por estas fechas también aparecieron otros dos cadáveres sin identificar en el número 19 de la carretera de la Coruña (un hombre de 25 y otro de 40), otros dos en el kilómetro 16 de esta vía y otro en la zona de la Fuentecilla. Ninguno de esos asesinatos fue esclarecido tras la Guerra Civil. 

Fuentes consultadas

- Archivo Histórico Nacional. Sumario del Juez Municipal Joaquín Lázaro sobre Las Rozas. 
- Causa General. Fotografías. 
- Sumario 24548 contra Luis Pastrana Ríos y otros. 
- Boletín Oficial de la Provincia de Madrid. 
- Hemeroteca Nacional.

8 comentarios:

  1. El Puente de la Retorna estaba, pasando La Chopera, antes de llegar a Monte Rozas; comunicaba el Barranco de La Retorna con La fuente del Cura.

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  2. Enhorabuena por poder, y sobre todo saber, enlazar piezas de este gigantesco y complicado rompecabezas, en el que siempre faltan piezas, pero, mientras se buscan las perdidas aparecen otras, ... y otras, y ... otras que te derivan a nuevos puzzles. Y ahí vá otra pieza de rompecabezas, quizás con alguna relación en lo narrado sobre los asesinatos en Las Rozas, que a lo mejor pudiera encajar.
    Por motivos de trabajo, hace bastantes años, tuve la oportunidad de poder hablar con personas mayores de la Sierra Oeste de Madrid, que al mirarles la edad, siempre se encontraban con una misma pregunta mía con una sonrisa: ¿donde le pilló la guerra?, y de una de esas brevísimas conversaciones, transcribo literalmente la nota apresurada, sin datos concretos, que hice:
    " - Recuerdos de una señora muy mayor de El Escorial: Al comenzar la guerra, siendo niña, bajando el puerto de Galapagar en dirección a Madrid por Las Rozas (se marchaban huyendo a Madrid), una mañana muy temprano, el autobús en el que iban tuvo que pararse porque estaban bajando muertos de un camión pequeño, y los tiraban, “balanceándolos como si fueran sacos de patatas”, por encima de la tapia de piedra de un cercado a la derecha de la carretera ya en la bajada. Ella no preguntó nada. Nadie en el autobús dijo nada y en su casa nunca se habló con ella del tema. La señora se emocionó contándolo, porque decía que le dio mucha pena ver como tiraban a los muertos de aquella forma, como si fueran "sacos de patatas" - lo recalcó."
    Esta es la nota, y me recuerda a esos dos hermanos muertos que cuentas aparecieron en la "carretera de El Escorial", que, efectivamente, es esa misma a la que hacía referencia esta Señora.
    Saludos, nuevamente felicidades, y adelante...

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    1. Interesante aportación Anónimo, el problema es que los años pasan y cada vez quedan menos testimonios de personas que vivieron la Guerra Civil. Siempre he sido partidario de hacer caso a los testimonios orales de nuestros mayores, pero recogidos con algunos matices. Un abrazo grande y gracias por tu aportación

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  3. 1ª PARTE:

    Enhorabuena por el artículo, un trabajo que aporta muchos datos interesantes sobre un episodio muy delicado y que todavía puede herir sensibilidades.

    Tras la lectura del mismo, me gustaría realizar algunas matizaciones y aportaciones, con el único objetivo de contrastar informaciones y tratar de enriquecer la investigación y el análisis sobre la cuestión.

    Blas Riaza Bravo fue alcalde de Las Rozas entre 1933/34 (no lo tengo claro) y aproximadamente febrero de 1936. Tampoco está claro quién lo sustituyó al frente del ayuntamiento, pues según fuentes orales, entre febrero de 1936 y el inicio de la guerra civil el alcalde de Las Rozas fue Blas San Juan Sánchez, pero, a tenor de lo que podría desprenderse de otras fuente, habría sido Baltasar Lázaro, que ya había sido alcalde del pueblo al inicio de la República.

    Tras la sublevación de julio de 1936 se creó un comité que dirigiría la vida del municipio hasta que el 24 de diciembre de 1936 el pueblo fue evacuado por la cercanía de los combates. Según se desprende de la Causa General, dicho comité estuvo presidido por Ángel Bravo Suarez (primo de Blas Riaza Bravo), con Francisco Gómez del Pozo como nuevo alcalde de Las Rozas. También se organizó un comité de ferroviarios encargado de gestionar todo lo referido a las importantes instalaciones ferroviarias que existían en el municipio, especialmente, la estación clasificadora de Las Matas.

    Bajo el control del comité presidido por Ángel Bravo Suarez se produjeron incautaciones y requisas de bienes y propiedades privadas, así como la destrucción de objetos de culto y religiosos. Acciones, muchas veces, llevadas a cabo por gentes ajenas al pueblo, con el apoyo, indiferencia o imposibilidad de hacer nada por evitarlo de los vecinos.

    Entre julio y diciembre de 1936 se produjeron "recaudaciones" de dinero y otros bienes (alimentos, ganado, maquinaria, ropa…) destinados a satisfacer las necesidades de la guerra. En aquellos momentos no siempre eran necesarias amenazas explicitas y directas a los propietarios para que hiciesen aportaciones. El propio contexto de represión y guerra actuaba como coacción, ya que todos eran conscientes del peligro que se corría si no se colaboraba. Para evitar ser señalados como desafectos, algunos incluso intentaron hacer méritos. Por su puesto, tras la guerra, todo el mundo denunció coacciones y violencias para dejar claro que todo había sido contra su voluntad (lo cual era cierto), muchas veces, cargando las tintas e inflando las cantidades de dinero y bienes que se habían visto forzados a entregar.

    No está claro que nadie del pueblo participase directa o indirectamente en la "detención" de Blas Riaza Bravo el 25 de septiembre de 1936 y, mucho menos, que ningún vecino tuviera nada que ver con su asesinato. Las declaraciones realizadas tras la guerra, en las que se acusaba a vecinos del pueblo de haber participado en el crimen, y que recoge la Causa General, yo las pondría en duda y, cuando menos, deberían de ser contrastadas (algo bastante complicado a estas alturas). Según algunas fuentes orales, el comité de Las Rozas no solo no tuvo nada que ver en el crimen de Blas Riaza Bravo, sino que, al enterarse de su "detención" por elementos ajenos al pueblo, habría enviado una delegación a Madrid para intentar conocer su paradero e interceder para que fuera puesto en libertad, sin lograr averiguar nada sobre la persona del exalcalde, hasta que días después se confirmó su asesinato y se identificó el cadáver en el cementerio de La Almudena (cementerio del Este). Suceso que conmocionó y llenó de tristeza a la generalidad de los vecinos del pueblo. Según se desprende también de las fuentes orales, el motivo del asesinato de Blas Riaza Bravo estaría en algún problema o disputa que la víctima había tenido meses antes de la guerra con alguno de los que se lo llevaron el 25 de septiembre de 1936. Pero todo esto es muy difícil, por no decir casi imposible, de poderlo confirmar hoy en día.

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  4. 2ª PARTE:

    A pesar de las acusaciones y versiones que aparecen en la Causa General sobre la participación de vecinos de Las Rozas en este crimen, lo cierto es que no parece existir ninguna prueba concluyente o determinante al respecto y, al día de hoy, debemos de ser especialmente delicados y cautos a la hora de señalar nombres, porque el contexto en el que se realizaron aquellas investigaciones no ofrecía ningún tipo de garantías.

    Un dato que creo que debe de tenerse en cuenta, y que hablaría de la poca o nula violencia física contra las personas que se vivió en Las Rozas durante los primeros meses de guerra(a diferencia de lo que ocurrió en otros pueblos cercanos a Las Rozas, en donde la violencia de retaguardia alcanzó niveles escalofriantes) es el hecho de que, más allá de incautaciones o destrucciones, el único vecino asesinado en aquellos trágicos días fue, precisamente, Blas Riaza Bravo. La Causa General así lo confirma y en la lápida de "Caídos por Dios y por España" que se conserva en la iglesia de San Miguel Arcángel, además del nombre del exalcalde, solo aparecen otras dos personas naturales de Las Rozas, a las que habría que seguir la pista, pero que no murieron en Las Rozas. Es probable que estos dos roceños murieran en combate y, en cualquier caso, fallecieron o fueron asesinados estando fuera del pueblo y sin que sus vecinos tuvieran nada que ver en ello.

    Los numerosos cadáveres que en aquellos meses aparecieron abandonados en diferentes puntos del amplio término municipal de Las Rozas, ni eran vecinos del pueblo, ni se relacionó a ningún vecino con aquellos crímenes.

    Por otro lado, el episodio ocurrido en julio de 1936 en el que se produjo un tiroteo en uno de los controles de carretera de Las Rozas, y que supuso la muerte de un militante de CNT y varios heridos, fue fruto de la desorganización y descontrol que existieron en esos días, con infinidad de grupos armados actuando a su libre albedrío. No fue el único episodio de esas características que se vivió en Las Rozas (en agosto, por ejemplo, los miembros de una comisión militar que obedecía órdenes gubernativas, fueron detenidos por un piquete del comité de Las Rozas). Es muy difícil, por no decir que imposible, que Blas Riaza Bravo tuviera algo que ver con esos confusos episodios, ya que no tenía ningún cargo o puesto de responsabilidad, la cual, de existir, recaería sobre el comité de Las Rozas y el exceso de celo de los miembros de los piquetes y patrullas en sus labores de control y vigilancia.

    Mi hipótesis es que, cuando comenzó la guerra, Blas Riaza Bravo hacía varios meses que había dejado de ser alcalde de Las Rozas. El 25 de septiembre de 1936 fue "detenido" y asesinado por una patrulla ajena a Las Rozas y sin que ninguno de sus vecinos tuviera nada que ver en el crimen. Los motivos exactos de su asesinato se desconocen. Lamentablemente, en aquellos desgraciados días no hacían falta demasiados motivos para ser asesinado. El simple hecho de haber pertenecido a un partido de derechas podía ser la causa, pero, además, parece posible que existiese algún conflicto o disputa anterior con alguno de los miembros que se lo llevaron de Las Rozas.

    Evidentemente, es muy difícil poder reconstruir hoy en día el relato de los hechos. La distancia en el tiempo, la desaparición de sus protagonistas, la poca fiabilidad de las investigaciones desarrolladas tras la guerra, etc., constituyen importantes obstáculos. El artículo publicado en este blog es un buen intento de esclarecer parte de lo ocurrido. Espero que mis aportaciones puedan servir también de algo.

    Muchas gracias por permitirme participar en este magnífico blog. Un saludo.

    JAVIER m. CALVO MARTÍNEZ
    Blog "FRENTE DE BATALLA" http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com.es/
    blogfrentedebatalla@gmail.com


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    1. Estimado Javier

      Yo también te felicito tanto por tu página como por tu trayectoria como investigador y gran conocedor de la Guerra Civil en Madrid, en especial de la Zona Noroeste. Como le he dicho al lector anterior, coincido contigo en la importancia de los testimonios orales pero con matices.

      Me gusta leer lo que llamas "tu hipótesis" porque al fin y al cabo, ese es nuestro cometido Establecer hipótesis de determinados hechos porque 80 años después, lo normal es que no quede información objetiva "virgen" y sin explotar. Sobe tu hipotesis concuerdo en su mayoría, pero a mí me da la sensación de que alguien del pueblo tenía alguna asignatura pendiente con el ex alcalde, que además simpatizaba con los sublevados. Ya sabes como era la vida en los pueblos por aquel entonces (todavía hoy lo sigue siendo), los odios vecinales están a la orden del día. ¿Por qué querrían unos miembros de una checa de Madrid capital matar porque sí a un vecino de un pueblo? Me da la impresión de que hubo un chivatazo desde el pueblo, pero es mi opinión particular (acertada o no).

      Muchas gracias por aportar tus conocimientos conmigo y con todos los lectores de Guerra en Madrid. Unos buenos comentarios como los tuyos y del resto de personas enriquecen el blog enormemente.

      Saludos

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  5. Muchas gracias por tus amables palabras.

    Comparto contigo la problemática que conllevan las fuentes orales. Lamentablemente, en episodios como el que se trata en este artículo, las fuentes documentales también resultan problemáticas por el contexto en el que se generaron.

    Tu opinión acerca de que alguien del pueblo denunciase a Blas Riaza es más que verosímil y tiene su lógica.

    Parece muy difícil, al día de hoy, que puedan esclarecerse totalmente tan trágicos y tristes sucesos.

    Insisto en mis felicitaciones por la investigación realizada.

    Muchas gracias y un cordial saludo.

    JAVIER M. CALVO MARTÍNEZ
    Blog “FRENTE DE BATALLA” http://frentedebatalla-gerion.blogspot.com.es/
    blogfrentedebatalla@gmail.com

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