domingo, 11 de marzo de 2018

El golpista del 23F que intentó asesinar a Largo Caballero en 1936

Largo Caballero en 1936 / Archivo Rojo
Fue una figura destacada durante el Golpe de Estado del 23F sin embargo no será protagonista de nuestro blog por los sucesos de 1981 sino por su papel en la antesala de la Guerra Civil. Ricardo Garchitorena Zalba había nacido en 1917 en el seno de una familia con raices militares. Su padre, Vicente Garchitorena Rigau era Comandante de la Guardia Civil y durante años recorrió junto a él media España siguiendo los destinos en los que se encontraba su progenitor

En los meses previos al inicio de la sublevación Ricardo tenía dos sueños: convertirse en militar al igual que su padre y defender los intereses de Falange, partido con el que se sentía identificado ideológicamente. Sabemos por la prensa de la época que en 1934 cursaba estudios en la Escuela de Auxiliares Industriales de Madrid aunque desconocemos si terminó su formación. Aunque él había nacido en Navalcarnero, por aquellos años vivía en un piso situado en el número 5 de la calle Donoso Cortés de la capital. 

El plan del ataque

En marzo de 1936 nuestro protagonista tomó una de las decisiones más importantes de su vida en compañía de su primo, Manuel Álvarez Zalba que años más tarde también se convertiría en un militar de renombre con cierto protagonismo en la transición democrática. Los dos primos, que formaban parte del movimiento falangista de Madrid, decidieron atentar contra la vida del socialista Francisco Largo Caballero, por aquel entonces  diputado y Secretario General de la UGT. ¿El motivo? Lo desconocemos completamente a día de hoy pero intuimos que se pudo deber a la tensa situación que se vivía en Madrid desde el punto de vista político. En marzo del 36 el gobierno del Frente Popular había empezado a clausurar los principales centros de reunión de Falange y deteniendo a sus principales dirigentes: José Antonio Primo de Rivera fue encarcelado en la Modelo de Madrid el 14 de marzo. 

Tanto Ricardo como Manuel eran vecinos del barrio de Chamberí y conocían perfectamente dónde residía Largo Caballero, en concreto en el número 39 de la calle Viriato. Por eso, el 15 de marzo del 36 y armados con dos pistolas automáticas decidieron aproximarse al domicilio del político del PSOE para tirotearle. Su idea era dispararle desde la calle y para ello trazaron un plan  que consistía en llamarle por teléfono. Sabían que el teléfono de la vivienda estaba junto a la ventana, por lo que  aprovechando la llamada tratarían de dispararle a pocos metros de distancia. 

Impacto de bala en la vivienda de Largo Caballero
(Periódico Ahora)
El ataque se produjo a las 21.00 de este 15 de marzo, sin embargo los dos jóvenes falangistas calcularon mal su plan y no pudieron acabar con la vida del dirigente socialista. Justo a esa hora Largo Caballero no estaba en casa, por lo que los disparos estuvieron a punto de alcanzar a una de sus hijas que salió ilesa del incidente. No sabemos con certeza absoluta si la hija que a punto estuvo de sufrir las consecuencias del ataque fue Isabel o Carmen. 

Inmediatamente después de tirotear el domicilio de Largo Caballero, los dos primos abandonaron la zona a la carrera con sendas pistolas en la mano. Por desgracia para ellos, los dos escoltas del político madrileño reaccionaron a toda prisa y persiguieron a los pistoleros por las calles de Chamberí. Los falangistas se refugiaron en el número 19 de la calle del Castillo, situada a escasos cinco minutos andando del escenario de los hechos. Lograron acceder a una vivienda que estaba desocupada pero en el pasillo de la misma fueron detenidos por un guardia de circulación (número de agente 132) que se había unido a los escoltas en su persecución.

Las detenciones en una calle cercana

Los policías incautaron a los arrestados tres pistolas de las marcas Start, Buffalo y FN, un revolver Smith, varios cargadores y una caja con munición. Justo antes de su detención intentaron desprenderse del material tirándolo por un retrete, aunque no lo consiguieron. El expediente de la Audiencia Provincial de Madrid que investigó el suceso también dijo que durante el registro al que fue sometido Ricardo Garchitorena por los agentes le encontraron un documento de Falange a nombre de Anastasio Matesanz, así como varias fotografías. 

Los detenidos fueron trasladados inmediatamente a la Dirección General de Seguridad donde fueron interrogados por la Brigada Especial que se puso en contacto inmediatamente con sus progenitores. El padre de Ricardo Garchitorena, Vicente, que se encontraba a punto de abandonar Madrid para marcharse a Lérida donde había sido destinado, acudió a ver a su hijo y trató de conseguir su libertad aunque no lo consiguió. 

Los dos jóvenes dijeron que no habían tenido nada que ver en el tiroteo de la casa de Largo Caballero y que habían echado a correr por miedo. También desmintieron pertenecer a Falange y en relación con el armamento y la munición que les encontraron  tan solo comentaron que eran suyas las balas y que las tenían para “hacer juguetes”. De hecho, el padre de Ricardo reconoció que hacía unas semanas había regalado unas pocas balas a su hijo para que hiciera con ellas soldaditos de plomo.
Informe sobre el atentado por parte del Ayuntamiento
de Madrid (PARES)


La prensa reacciona

A primera hora de la madrugada los falangistas pasaron a disposición judicial. Tenemos en nuestro poder una parte del sumario al que fue sometido y que a día de hoy descansa en el Archivo Histórico Nacional. Leamos el informe del Inspector de Policía Moya que fue uno de los encargados en investigar el tiroteo y que iba dirigido el Teniente de Alcalde del Distrito de Chamberí: 

“Tengo el honor de participar ante usted que a las 21.45h la casa número 39 de la calle Viriato en la que habita el diputado Francisco Largo Caballero. No ocurrió ninguna desgracia personal, siendo detenidos como autores Ricardo Garchitorena de 18 años, natural de Navalcarnero y domicilio en el número 5 de Donoso Cortés y Manuel Álvarez de 16 y natural de El Pardo, habitante en Bravo Murillo 65. Fueron recogidas dos pistolas cargadas y otras dos descargadas, interviniendo en la detención el guardia de circulación 132”. 

Un día después de los sucesos de la calle Viriato la prensa de la época se hizo eco de los disparos ante la vivienda de Largo Caballero. Periódicos como La Libertad, Siglo Futuro, Ahora o La Voz se hicieron eco de la noticia y apuntaron directamente a la Falange como responsable del ataque. Por este motivo, el partido azul emitió un comunicado de prensa el mismo día 16 desvinculándose totalmente de los hechos: 

“La jefatura de prensa y propaganda de la FE de las JONS hace público que dicha organización es completamente ajena a los sucesos ocurridos en las cercanías de la vivienda de Largo Caballero en la calle Viriato. Asímismo afirma que los dos primos detenidos Ricardo Garchitorena Balvá y Manuel Álvarez Balvá (se equivocan en el apellido) no han sido jamás afiliado a la Falange Española de las JONS”. 

Cruce de correspondencia

Lo cierto es que este incidente tuvo una gran repercusión dentro del socialismo. Hemos localizado en el Archivo Histórico Nacional una carta que le enviaron a Largo Caballero varios presos socialistas que se encontraban en la cárcel de Toledo en la que mostraban su preocupación por el intento de asesinato que había sufrido. En ese cruce de correspondencia también hemos logrado localizar la carta de Largo Caballero a aquellos individuos que se encontraban en prisión: 

“21 de marzo de 1936. Estimados camaradas. He leido con gran emoción la mencionada carta en la cual me felicitáis por haber resultado ileso del atentado que contra mí se intentó. Decís bien, el atentado no fue contra los guardias que hacen vigilancia en mi domicilio sino contra mí, como demuestra el hecho de que viviendo en un segundo piso hayan metido dos balazos en mis habitaciones. Ya veremos cuando el gobierno quiere poner coto al fascismo si no, tendremos que ponerlo nosotros. Seguimos ocupándonos con el mayor interés de vuestro indulto. Con un saludo fraternal para todos, quedo suyo y de la causa obrera y socialista”.

Los presos de la cárcel de Toledo no fueron los únicos que escribieron a Largo Caballero para mostrarle su apoyo tras el intento de asesinato. La Federación Obrera de Hostelería también le escribió el 18 de marzo, respondiendo el político socialista solo tres días más tarde con su “total agradecimiento”. 

Carta escrita a Largo Caballero por los presos
de la cárcel de Toledo tras el atentado
El juicio y la sentencia

El 23 de marzo de este 1936, solo ocho días después del tiroteo, se celebró el juicio contra los dos primos en la sala primera de la Audiencia Territorial de Madrid. Durante la vista prestaron declaración numerosas personas como los agentes de Policía que detuvieron a los jóvenes. Ante el tribunal declararon que “oyeron los disparos y salieron en persecución de Ricardo y Manuel porque la gente decía que habían sido ellos los que habían disparado”. Por su parte, los dos chicos fueron defendidos por el abogado Rafael Barrón que elaboró un pequeño informe para demostrar que sus clientes no habían disparado contra la casa de Largo Caballero. También declaró un profesor particular de ambos quién destacó que los dos jóvenes eran “excelentes personas”. 

Finalmente el tribunal condenó a Ricardo Garchitorena a dos meses y un día de arresto mayor por tenencia ilícita de armas. Mejor suerte tuvo su primo Manuel Álvarez que fue condenado a un mes y un día de prisión, gracias a que en el momento del ataque era menor de edad: tenía tan solo 16 años.  El fiscal del caso, el señor Poyatos, había pedido tres años de prisión para Ricardo y cinco meses para Manuel. 

¿Qué sucedió después con los implicados?

Tras cumplir sus respectivas penas de prisión, los dos jóvenes vivieron los meses previos al inicio de la sublevación militar como otros chicos de su edad que simpatizaban con la Falange. Tenemos conocimiento de que los dos participaron en la Guerra Civil y combatieron junto a las tropas franquistas en diferentes frentes. Ricardo Garchitorena terminó en agosto de 1937 el curso de alféreces provisionales en la Escuela Militar de Riffien, el famoso cuartel de la Legión que estaba situado en la carretera de Tetuán, a pocos kilómetros de Castillejos. Según el Boletín Oficial del Estado con fecha 10.08.1937 en esta fecha Ricardo fue promovido a “alférez de Infantería” y fue destinado a las órdenes del Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos. Terminada la guerra siguió en el Ejército y durante los años cincuenta combatió al Maquis en la montaña de Gerona, casi en la frontera con Francia. Su padre murió asesinado por milicianos descontrolados durante el verano de 1936 en Lérida donde como hemos dicho se encontraba destinado como segundo máximo responsable de la Comandancia de la Guardia Civil. Por su parte, su primo Manuel, con apenas 17 años, también ingresó en el Ejército en 1937 como alférez provisional y combatió al lado de los nacionales hasta el final de la contienda. 

Artículo de ABC en 1981 que habla de
Garchitorena el 23F
Ambos hicieron carrera en el Ejército y tuvieron cierto protagonismo durante los años convulsos tras la muerte de Franco. En 1981 Ricardo Garchitorena apareció en la prensa de la época por haber participado en el Golpe de Estado del 23F aunque su papel estuvo lejos del Congreso de los Diputados. Según relatan los periódicos de ese año, nuestro hombre intentó apresar al General Gobernador Militar de la Plaza de Madrid, Allende Salazar, horas después del asalto al Hemiciclo por parte de Tejero. Sobre las 23.00 el por entonces Coronel Garchitorena, que estaba destinado en Grupo Regional de Intendencia número 1, se presentó en el Gobierno Militar de Madrid acompañado por dos civiles armados. 

Una vez en el despacho del General y tras conocer las intenciones de Garchitorena, Allende sacó su pistola reglamentaria y se la puso en el pecho del Coronel, llamando posteriormente a la Policía Militar que le detuvo junto a los dos civiles. Aunque este hecho tuvo una gran repercusión mediática, a las pocas horas de producirse, la agencia EFE en un comunicado breve desmentía esta noticia afirmando que los hechos relatados “no eran ciertos”.Según relataba el Diario 16, Garchitorena también fue protagonista años atrás al intentar agredir a una alta autoridad militar durante el entierro de un jefe del Ejército asesinado por ETA en Madrid, “hecho por el que fue arrestado”. Parece ser que en el mes de junio, solo tres meses después de lo acaecido en el Gobierno Militar, Garchitorena fue arrestado en una operación denominada Galaxia 2 en la que estaban involucrados otros militares como el Comandante Sáez de Ynestrillas y el Coronel de Ingenieros Sicre. 

Manuel Álvarez Zalba llegó a ser Capitán General y en 1984 estaba al frente de la quinta región militar (Zaragoza). Tres años después de los incidentes protagonizados por su primo, él también tuvo cierto protagonismo tras realizar unas polémicas declaraciones en las que decía que Ceuta y Melilla se encontraban “indefensas” ante un posible ataque de Marruecos. Pocos días después de aquellas manifestaciones, el Consejo de Ministros tomó la decisión de destituir al General que se encontraba a punto de retirarse.

Fuentes Consultadas

Archivo Histórico Nacional. Fiscalía del Tribunal Supremo. Correspondencia cruzada entre Largo Caballero y varios presos de la cárcel de Toledo.
Archivo Histórico Nacional. Audiencia Provincial de Madrid. Sumario contra Manuel Álvarez Zalba y Ricardo Garchitorena Zalba.
Hemeroteca Nacionales
Periódico La Libertad
Periódico Ahora
Periódico Mundo Gráfico
Biblioteca Virtual de la Defensa
Hemeroteca ABC
Hemerotea El Pais
Diario 16
'Un episodi dels maquis: els fets de la Vall de Bianya (1950)', Josep Clara.
'Lleida en la Guerra Civil Española', Joan Sagues